"Si todos pudieran ver por sí mismos, por lo menos una vez, cómo le deja el fósforo blanco la cara a un niño, el inexpresable dolor que causa un solo disparo, o cómo la esquirla de un obús le arranca la pierna a una persona... Si todos pudieran ver por sí mismos el miedo y el pesar, solo una vez, comprenderían que nada justifica que eso le ocurra a una persona, y mucho menos a miles. Pero todo el mundo no puede ir, y por eso van los fotógrafos, para mostrar, para hacer que lo que pasa allí llegue a su fin, para llamar la atención sobre ello. Para crear imágenes impactantes que contrarresten el efecto de los medios y acaben con la indiferencia."

- James Nachtwey -

Hace casi diez años ví en una revista de un semanal un reportaje sobre un libro de fotografía de guerra titulado “Requiem: By the Photographers Who Died in Vietnam and Indochina”. Publicado por la editorial Random House, no podía adquirirse en España, salvo pidiéndolo en el departamento de importación de alguna gran librería (precio bastante desorbitado mediante). Pasaron los meses y me olvidé del tema. Pero quiso la casualidad (y en parte gracias a mis padres que son muy viajeros) que ese verano fuera de viaje a Vietnam. Pues bien, en Saigon (hoy Ho Chi Minh City) hay un espeluznante Museo de la Guerra. Si bien no está enfocado con demasiada objetividad, es de los sitios que han de conocerse casi obligadamente. A la salida del museo había una tienda donde vendían el famoso libro. ¿Acabó allí, por fín, la búsqueda?, se preguntará el aguerrido lector. AGOTADO.

Al verano siguiente fui con un amigo a Londres. Pasamos allí quince días. Había vuelto a olvidarme del libro para entonces. Pero volví a encontrarlo en mi camino. Esta vez en la librería del British Museum. Allí sí lo tenían y allí lo compré. Era el año 2002. Desde entonces lo guardo como un tesoro. Es un libro fabuloso. Con unas fotos increíbles, la mayoría en blanco y negro. Además tiene el dramatismo que entraña la consciencia de que todos los fotógrafos allí incluidos murieron en aquella última misión de captar los horrores de las guerras de Indochina y Vietnam. Entre ellos fotógrafos de la categoría de Robert Capa o Larry Burrows.

Siempre me ha apasionado el tema de los reporteros gráficos en conflictos bélicos. Varios años después, hablando con un profesor de fotografía de la Complutense añadí a mi libreta mental el nombre de James Nachtwey. Había visto alguna fotografía suya pero nunca lashabía identificado con un mismo autor. La foto del hutu de perfil con las cicatrices de machete, con el incómodo encuadre que deja el espacio detrás de la cabeza es archiconocida. Leyendo aquí y allá, resulta que James Nachtwey es el fotógrafo de guerra más prestigioso de finales del siglo veinte.

Y vuelta a empezar. Busco publicaciones en las secciones de fotografía. Nada. Lo único que encuentro para saciar mi ansiedad es un documental espectacular (War Photographer, de 2001). Éste no se si se puede adquirir en España; confieso que me lo bajé. Es un documental increíble que, pese a lo violento de las situaciones que muestra, transmite un equilibrio y una tranquilidad inexplicables. Y, frente al estereotipo del fotógrafo de guerra cínico, fanfarrón , de vuelta del horror, amparado en la bebida para soportar la realidad, nos encontramos a un tipo tranquilo, que mantiene la calma en todo momento; motivado e idealista, poco hablador e introvertido, al quien hay que tirar de la lengua para que cuente batallitas.

Había visto el documental hace un par de años; había desistido de encontrar algo sobre Nachtwey en la casa del Libro o en el Fnac. Tampoco había buscado sistemáticamente por todo Madrid, en honor a la verdad. Pero en la sección de fotografía de las librerías más populares e importantes nada de nada. Y de pronto, hace como veinte días, navegando por la red me topo con EL LIBRO: Inferno. Estaba de venta en Amazon (¿cómo no se me había ocurrido buscar allí?) por unos 70€ (envío incluído). Así que lo encargué. Me ha llegado ayer.

Digo EL LIBRO porque tiene 40x30cm, 460 páginas (casi 6cm de grosor) y debe pesar tres kilos o más. Está publicado por Phaidon Press. Todas las fotos son en blanco y negro a tamaño enorme; muchas a doble página. Y no hay texto al lado de las fotos para dejarlas como únicas protagonistas sobre el papel. La guía de las fotografías viene al final. Una breve explicación compaña al título de cada capítulo: Rumanía, Somalia, India, Sudan, Bosnia, Ruanda, Zaire, Chechenia y Kosovo.

Impresionante.

Y ahora que alguien me explique por qué tenemos veintitrés mil libros de fotos aéreas de la tierra, de fotografía superficial, “los coches más guays que nunca podrás comprar”, “las ropas más horteras culos y tetas.tachen.com”, “galería fotográfica de los perros ganadores del decimoquinto concurso internacional de peluquería y esteticien canina de las Vegas en 1998” y tantos y tantos libros que se amontonan en los vipes y en los efnaques y es tan complicado hacerse con libros de fotoperiosimo de este calibre. Es que no lo entiendo.